
Una luz roja y doscientos mil bichos revoloteándola en una noche de verano en el sur de la zona templada; si nos acercamos un poco más a la luz cinabrio oscura, los voladores van creciendo y, si nos acercamos aún más toman aspectos respetables, casi, empezaríamos a sentirlos como algo más que un bicho con aguijón o con dientes molestos para nuestra novia que pasea a nuestro lado y da grititos placenteros cuando es mordida por algún travieso gusarapo con los ojos lujuriosos más grandes que el cuerpo, aunque el hombre siempre tienda a creer que se queja como una boba chiquilla; y si pudiéramos observar sus vidas, la de los bichos no la de la novia, con un microscopio virtual de pantalla y las 24 horas del día a modo de reality, ¿por que no? Podríamos asistir incluso a sus pedidas de mano, acceder a sus diarios íntimos, me encantaría poder leer lo que una mariquita de lunares cuando antes de irse a dormir, y con la boca llena de miel y de besos del coleóptero enamorado, escribe en la punta de una rama; o poder oler los pucheros que cocinan las abuelas mariposas emperador, imagino que serán un manjar y un viático para las mariposas que lleguen heridas a la casita del bosque…mmmmm… ver el traje de novias de una cigarra o beber el licor de los gorgojos del arrozal; un placer oír las conversaciones de los gusanos del olivo centenario cuando desfilan por su tronco en fila de a uno y muy pendientes todos del que va delante, el mismo que dormitar con la música desapacible y ruidosa en baja frecuencia de onda de los hemípteros. Alguna vez le oí a mi cabeza decirme que oler la axila de una mariposa era exhalar la concepción de lo que llamamos energía, ver lo no visual; me fascina aquello de que en el fondo hay sitio de sobra, lo dijo Feynman (nobel de física, del 65), el primero que habló de nanómetro, nanociencia y de aplicaciones médicas más eficientes; otros pensaron en modificar moléculas determinantes en los procesos de la vida y otros, los nerviosos del dólar, pensaron en generar armas poderosas ensamblando la configuración de ciertos átomos jugando con la mecánica cuántica y haciendo saltar todas las leyes establecidas hasta ese momento de la química, todo se vuelve diferente por que somos y adoramos a las nanopartículas.
En éstos territorios del pensamiento indefectible andaba (todos sabemos que el cambio se produjo en nuestras mentes) cuando me picó en el brazo la aguja de un tocadiscos de los setenta que no ponemos en casa desde que el bafle murió y allí quedó de mueble decorador; miré a mi brazo y la aguja muy estirada, casi de puntillas, me siseaba, quería que la escuchara ¿Cómo? Le dije enojado, pero es tarde, muy tarde, treinta años callada y quieres que te escuche ahora, no te entiendo.
Se acomodó encima de un separador de páginas que tenía sobre un cuaderno y empezó a clavarme su dicción secreta de tocadiscos de los últimos sesenta's: Mira, los años me han hecho ver que si no disfrutas antes de los setenta no oxidas en condiciones, es como si en vez de oxidar, encogieras metal, te doblaras; _ Eso es lo que le pasa a los humanos, pensé mientras me iba estirando hasta apoyar mi espalda en el benigno sofá y soltando mi bolígrafo me sujetaba la nuca con las manos, quería oír a una aguja con ínfulas de cotorra seductora, mimosa su postura en el cartón con el bigote de Cervantes… Así que, continuó, he pensado que quiero vivir, que me lleves a un crucero, por ejemplo; entrar en un camerino y revivir la escena de los hermanos Marx, llegar en el momento en que se abre la puerta y que al entrar yo ya no quepa un alfiler, reventar aquello, salir disparada con veinte millones de agujas más al pasillo y que tu me filmes con la 8 mm; andar por las calles de San Francisco y rodar por sus empinadas cuestas que desembocan en el muelle donde atracan los buques de la China; volar engranando una cometa, a cien metros de la tierra; ir a la ópera en el pelo de una dama sujeta a un pañuelo o en un tocado hortera, quiero ir a la opera de Sídney. Fumar cigarrillos liliputienses de carbono, navegar por los canales de Ámsterdam y cantar Lili Marleen… cerré los ojos, la voz de la aguja fuera del vinilo era soporífera, dulce opio; fantaseé con el posible pero inalcanzable sueño de los hombres: no envidiar, erradicar los crímenes más abyectos; evocar, invocar dioses, tangibles en el mismo momento de las plegarias; reanimar corazones parados que nos destrozaron los nuestros al detenerse; reconstruir la Alejandría más sabia y fastuosa, reflotar la Atlántida y conocer sus secretos… una sensación orgásmica recorrió mi cuerpo, abrí los ojos y volví a la realidad: _ ¡Anda chica, aguja parlanchina!, ponte el capuchón abrigo, salgamos a dar una vuelta que te invitaré aún a una cerveza ¿Es lo que querías no? Vamos, es lunes, el mundo duerme y ningún dios habló de ésto.
vaya vaya, empezamos por el pecado original y acabamos con la última cena, y en medio un sinfín de insectos, de infinitas especies, haciendo las delicias de t uimaginación, como si fueras un kafka que la plantarlo delante de los ojos a través del microcopio, te das cuenta de cual es su verdadesra amenaza, las cosas pequeñas son tremendamente peligrosas, ya que se las obvia, y te encuentras con una agujita caprichosa que te hace pensar en que si las cosas y animales pequeños son capaces de tantisims cosas y tienen deseos tan acuicantes y una iteligencia tan grande que no podríamos hacer nosostros, infinitamente más grandes, podemos hacer cumplir sus sueños, somos dioses a sus ojos, por lo tanto nada es imposible a nuestros ojos y mentes, ja!!
ResponderSuprimirJugar a ser dios es pelígroso amigo, y además tendrás peligrosos enemigos, jjejejje, así que más vale volver a la realidad y tomar como amuletos de la buena suerte a las cosas pequeñas que convertirte en hacedor de sus deseos.
Besossssssssssssss
Miedo me da la palabra: urafyine, si nos dedicamos a la física nuclear, podemos decir: uranio uffffffff y inestable, jejejjje
Más besos
Que post tan mágico, me encantó eso de oler la axila de una mariposa...
ResponderSuprimirAdemás la música que acompaña la lectura es fascinante.
Un beso borrascoso y dominguero
Mi Monsieur,
ResponderSuprimir(Sigo duplicándome, pequeñas diferencias entre dos mundos que son el mismo).
Vuelves a crear un mundo fantástico del que es imposible desear escapar. Tengo la sensación de estar dentro de una peli de Tim Lynch (o David Burton, tú mismo), mientras los gurús de la física cuántica siguen preguntándose cual es el sentido de un electrón desintegrándose. Seguramente la mariquita de faralaes ya encontró la respuesta, por no hablar de las matriarcas marioposas azules que con su aleteo provocan terremotos en la otra punta del mundo...mmmmm..., siempre mmmmm...., siempre ante las palabras que empiezan por "nano...", acero invisible indestructible.
Genio loko de las palabras, ¿cómo consigues que desee ser la aguja de un tocata de los setenta? Todo lo que calló encuentra el momento de hablar y esa aguja desgrana sus deseos uno tras otro para que la invites a cerveza... Te de canela para mí: encontraré una peli en la que querer entrar, una ciudad con un gran muelle, volar... (volar sólo como Girondo), una ópera en la que adentrame, canales navegables de My Lord, incluso fumar si es preciso...
¿Dices que hoy es lunes? Mira el calendario mon ami, no te confundas. Pero salgamos a dar un paseo igual: Alejandría ya está reconstruida y la Atlántida nunca se hundió.
¿Querías cantar? Cantemos. En las arenas te dejé Lili Marlen de la Dietrich, ya sabes: esa alemana que fue francesa ;-)
Besos. Damanalop. DIKKO (no incluyo nada al paréntesis, ¿qué decir?). GDC
Fantasticos dialos entre personajes especiales.
ResponderSuprimirMe hizo vivir todo un mundo mágico de vida y de historia que esta impresa en nosotros mismos a travez de la evolución de la vida
me imagino la mariquita llena de lunares como la veía entre las ojas de las matas de frijor cuando era niña y la forma como se va a dormir como dice usted.
Genial escrito
Saludos
Precioso perderse en estas letras, evocar tantos lugares... me gusto llegar a tu morada, un saludo
ResponderSuprimirGracias compañero, menos mal que alguien me entiende, gracias... es que de verdad me he sentido, diciendo esto es increible, asi q gracias de verdad, por cierto yo vivi en Isla cristina 6 años...
ResponderSuprimirje je je que cosas