"Macho, hembra, asno o calabaza. Esta noche daré por culo a todo"

B.M. VIVEROS
La música de los cipreses atrapando las palabras del viento suena como el silbido de las pelotas de goma disparadas por un policía loco con el gatillo en fiesta; color morado de los pelotazos en la cara, dulzor de sangre y hematomas dignos de un grifo para saciar la sed y dejar al pancartero pro-vida o pro-coño, seco de glóbulos vitales. Voy a las manifestaciones a chupar sangre, recojo a todos los caídos sin monumento. Algunos, con el ojo sacado de la órbita, caen en mis manos sin yo hacer el mínimo esfuerzo, desdichados, la cara que se les queda, abriendo el ojo descolgado en la mejilla, al sentir el desvanecimiento que provoca la ausencia total del brebaje esencial rojo; dobla las rodillas y entreabre la boca en el suspiro final recorriendo su vida, turbiamente recuerda y maldice el momento que preparó la mochila para su manifestación, la última de su vida, ésta tan grotesca, recordarme la cara de su hermana al morir de impotencia. Es la hora del entierro.
Recorro las calles pensando en “agentes” que me alivien el desconsuelo de no ser el más horrible criminal entre todos ellos: Damien Hirst hace esculturas en formol; Nadezhda Zimbovich y sus niños adolescentes Sergei e Igor Zimbovich se comieron con patatas fritas el hígado y el corazón de su primo Mikhail Sherement de 26 años; los demás órganos lo saborearon en una especie de salsa sin aditivos, desechando lo que quedaba en una bolsa de plástico y la tiraron a las afueras de Krasny Sulin. La mamá caníbal y sus vástagos, unos angelitos si los comparamos con su vecino (y conmigo, piense usted) más internacional, el afeminado, comunista, tímido e introvertido Andrei Romanovich Chikatilo (o Tchikatilo), el mayor y más famoso asesino en serie de Rusia, tercero en la clasificación mundial, después de Harold Shipman y Javed Iqbal. Consiguió hacer famosa a la región en la que residía, Rostov, en todo el mundo. Un condenado inocente, una esposa confiada y una peculiaridad genética con el antígeno B, le permitieron dedicarse a matar, mutilar y devorar durante doce años en ambientes logrados tan enherbolados y asfixiante en vísceras como los que Sullivan plasmaba en sus libros; atmósferas exactas al estremecimiento que vive una madre que ve la serpiente que regaló a su hija y con la cual duerme todas las noches totalmente estirada a su lado, en la misma cama, sabiendo que la está midiendo para comérsela. Abro el librito “El amor es ciego” por la página final en donde bien se describe que todos los habitantes de la ciudad se sacan los ojos para seguir follando por las esquinas sin congoja y a capricho con quién sea para no ver más la luz del sol y para dejar de calumniar a los reyes verdaderos, los asesinos de las crueles mentiras. Sientes la necesidad de dar los cortes de mangas ejemplares a todo el statu quo y a sus degeneradas esposas, a los mártires y orinar en los jardines del Papa sagrado y rebautizado en tinto del Burdeos más riojano (la pura falsedad acechando a la Pura Concepción), en adorar la antropolicandria-licantropía, comer hierbas, jazmines y carne de puerco con vísceras humanas de la peor especie; dijo: Escupiré sobre vuestras tumbas; era el hermano negro y Vernon Sullivan murió en la proyección de la película, hoy es su entierro, cuando Francia ha evocado su obra glorificándola medio siglo después de su muerte. Es la hora del trompetista de la banda de Jazz, buscando un soplo del corazón en el cementerio. Veo a Denis el licántropo, a su lado Alfred Jarry, el autor de Ubu Rey, cuya Patafísica, o -ciencia de las soluciones imaginarias contra la filosofía positivista y la equivalencia de los contrarios- alimenta a Simone de Beauvoir, Georges Perec, Calvino, Julio Cortázar, Jean-Paul Sartre “Les temps modernes” en el siglo XXI; tenemos las armas y los pseudónimos: Bison Ravi, Hugo Hachebuison, Vernos Sullivan y la intelectualidad existencialista de los arrancacorazones: La CARNE y su característico dolor del que hoy nos libraremos porque “me tienta y tenemos razones para matar al enemigo” desenterremos a quién enterró sus amigos, el contrapunto de la nariz en la tumba del pájaro carpintero.
La niebla se disipa y dos golondrinas me dejan atrás rozándome la cabeza con sus garras de búho, sincronizando las órdenes a los llamados perros por todos aquellos que nos cazaron durante siglos, el hexágono debe ser protegido por ellos y empieza a llover las gotas de agua que el hálito del viento trae a nuestras espaldas. Llueve gris, cielo, tierra, y el horizonte rojo al caer la tarde; Mozart en un ataúd encima de un carro y un solitario perro por comitiva, llegamos donde desagüan las seis avenidas de los bulevares del Jazz, la música: Duke Ellington, Miles Davis y Charlie Parker. Denis con sus bellas licántropos femeninos desnudas, sensuales vigilantes con grapas tubo en las costillas, aparecen por la rue Edgar Quinet. Tchikatilo riéndose del infierno con mamá caníbal y los Zimbovich con la cabeza del primo Mikhail en las manos, comiendo de ella, se paran frente a la Bastilla; los diez jueces y un bebé con los ojos arrancados llegan de la ciudad de la niebla, no se les veían los pies, con espadas de chapa dorada de los taxis donde amaron a las mujeres pez merodeando por Paris, se apartan de todos, es como si nos oliesen la temperatura, se refugian detrás del bebé con colmillos.
Estoy al lado del Silbito Homero que recita enclenques imposibles mientras ya llueve desde el suelo mojado saliva emponzoñada de gusanos donde nadan los sapos: es la señal… Desde las torres de los cementerios, todo Paris, bajan lo escritores que viven eternamente acompañados de Modigliani, enfrentan al Presidente y a todos los lacayos del poder francés mientras llegamos, por la calle donde ayudamos a Stendhal a salir de su tumba, hasta ellos; el bebé colmillos de llaves ha desnudado a los comestibles, empezamos a degollar a todos los quo poder desgraciados que tuvieron suerte en ésta vida. Las lobas se comen a las mujeres saboreando la sangre caliente que brotan de sus sexos hinchados por los chóferes negros, Amadeo “Modi” borracho, las pinta con claveles en el pelo mientras fuman toreras; llueven trozos de ratas sifílicas y la niebla se llena de sangre mientras que la primera dama está dentro del hexágono, desnuda, transformada en una maravillosa Sybila K’Norte que al entrar en su circulo me devora los pezones, destroza mi ego, se come mis ojos, gime atrapando con sus garras mi sexo mordiendo mi cuerpo mientras cae mi cabeza arrancada rodando dentro de la tumba de Sullivan llena de clavos y de poemas:
“Y luego, cuando todo haya terminado Morirè”.

____________________PATAFISICA_______________________
-La Patafísica es la ciencia de las soluciones imaginarias que atribuye simbólicamente a los lineamientos las propiedades de los objetos descritos por su virtualidad. La equivalencia de los contrarios. Es tal vez eso lo que explica el rechazo que manifestamos de lo que es considerado serio y de lo que no lo es, porque para nosotros "serio" o "no serio" es exactamente lo mismo. La literatura como experimento, como azar de palabras. Sustituir palabras de un texto por su definición, crear de antemano una lista e introducirla en un orden preciso, abrir por azar un libro y a partir de una palabra escogida automáticamente escribir y escribir, la novedad, la superación de los formalismos, el texto como placer, el lenguaje como un mecanismo imposible para captar la realidad, su superación, la escritura emanada desde el inconsciente, desde las vísceras, el absurdo, la causa. La vida como juego. La literatura como juego, jugar y jugar. Y después, jugar más. Eso es Patafísica; aunque uno no quiera, siempre está haciendo Patafísica- Ubú rey. (G)
Un delirio más, gabacho, ante las puertas mismas de un ego que se apresta a desnudarse entre gritos de predicados y con la aquiescencia de algún que otro adjetivo. Despedirse ante el espejo, y sacar a pasear todos los demonios... incluso los inconfesables.
ResponderSuprimirParasitándonos a nosotros mismos, en realidad. Ese canibalismo salvaje y homicida, no tiene en el fondo todas las papeletas de serlo de uno mismo. Autófagos en una nefanda suerte de autoinconmiseración. ¿Qué es el ser humano sino su propio verdugo?,,, miramos horizontes y nos lanzamos a colonizar el iris, pensando que, tal vez, quizás, podamos sumergirnos en ese baile de color, pero no nos damos ni cuenta que en el camino nos hemos arrancado los ojos. ¿Sacrificio cruento ante el dios yo? HIrsuta y adusta nos resulta la imagen del espejo, aunque le brindemos adoración y sumisa entrega... ¿de qué te ríes Narciso?, ¿No será más preciso llorar ante lo ignominioso de la propia afrenta del ego?...
Te echaré de menos mucho, pero mucho, gabacho. Se ha parado mi reloj de pulsera, lo sabes, en un tiempo muerto que no germina. Ni tus letras, otras veces motor ineludible del verbo en futuro, logran arrancarle una carrerita al segundero ni algún poema vesánico a mi aletargada fantasía. Pero te vas, y los verbos no quieren aceptar el indefinido.
Me pesan tanto mis propios demonios en este parón que dictó mi iracundo Cronos que no quería añadir más leña al fuego. Y es que en estos tiempos muertos se me escapa también la pluma delirante y díscola de mi amigo gabacho. Y no quiero llorarlo. Se me unen muchas cosas, gabacho, y entre todas ellas, te voy a echar de menos.
Que África inunde de su luz limpia tus ojos y de los sonidos sin contaminar tus días... y de vez en cuando, escribe. Intentaré imaginarte absorto ante el papel arrancando gemidos a las letras y supurando historias por la piel.
Cuando vuelvas, tal vez, yo ya no esté por aquí... pero eso, ya lo sabes. En cualquier caso, donde quiera que sea que uno esté, y en la esencia que sea la que exista o deje de hacerlo, te leeré. Ni el éter dejaré de hacerlo.
Me ha venido a la memoria, de forma ineludible e insistente, un poema que escribí hace algunos meses - "los perfiles del aire" -, que me inspiró esa hora en que el color juega con el día para perfilarlo en magia y acabarlo... noto como si en los violetas y anaranjados de la tarde muriera un largo día... no, un largo día no... como si muriera el último día. TE lo dejo, él -con ser mío- habla -sin embargo- más claro que yo
LOS PERFILES DEL AIRE
Cae la tarde.
Caen sus velos lamiendo las aristas
del espacio infinito que la acoge,
como lágrimas del día
que se aquieta y se adormece...
Cae la tarde,
-¡reo es de muerte!-.
Ante la sentencia cruel,
escrita en los lomos de la noche,
se acalla la luz
pero, antes, rinde su última danza
y besa, en un agónico suspiro,
los perfiles del aire.
Espero que nos podamos volver a leer a tu vuelta.
SE FELIZ
Te quiero, gabacho... (y no quiero derramar más lágrimas, jodio... llévate, mejor, mi sonrisa)
Espero lo de ésta tarde.
ResponderSuprimirAndo por aqui buscando uno de tus coments para dejartelo en el libro. Gracias por quererme tanto y por tu poesia, Hereje los güevos, jajjajajjaja...sonrie corazón, a la vuelta te hartaré de joderte bien a broncas, que para eso estamos, :) es lo que hay.
Espero esta tarde lo que te dicen, después voy. Tranquila, ¿Aún no sabes que doy suerte aunque sea a vista-plazo "aprés"? Ya lo verás, llegaré y estarás.
Besos, sabes que te quiero mucho y que te admiro, por escribir y por ser.
joder¡ que maravilla es esta?
ResponderSuprimirNecesitaré de tu arte estos días, ni se te ocurra faltar, quiero que tus letras me lleven lejos.
ResponderSuprimirYajaira
Lo que escribiste fué Patafísica Franz! Ahora lo capté -después de días- sorry.
ResponderSuprimirLo que me deja preocupada es que mi grupo es B-, creo el antígeno está en mí pero como lo definen los biólogos, es un fenotipo...
Un beso
Bueno, ahora estoy más tranquila :D
ResponderSuprimir"Esta vez, analizaron su esperma que resultó ser del grupo AB, mientras que los antígenos B no figuraban en su sangre. Chikatilo era ese uno de cada 10.000 hombres que tiene un grupo diferente en el esperma y la sangre."
Un abrazo
"Lo que sea, si te ayuda a dormir..."
ResponderSuprimirSiempre increíble...
Gracias por visitarme ...y gracias por las felicitaciones el día de mi no cumpleaños jeje
ResponderSuprimirexcelente historia (por llamarla de alguna manera, aunque es más que eso) ya me enganchaste.
"el silbido de las pelotas de goma disparadas por un policía loco con el gatillo en fiesta"
ResponderSuprimirHay que tener un lámpara centelleando en las neuronas para ser capaz de escribir esa frase.
Me curvo en una venia.
Y dígame, si no es indiscrición: su correo es tal como aparece en su perfil? Después del @ es una y? Sé que no es gmail porque intenté enviarle un mensaje que me vino devuelto.
Un saludo cordial, además de la venia.
Tania
decirte, que estoy embelesada con tus escritos. te sigo en varios sitios. me gustaría conocerte. te gustaría quedar? un millón de besos
ResponderSuprimirOtra vez la cara de Stillman. He pensado durante estos últimos minutos que la he visto antes. Quizá hace años en el barrio, antes de que le detuvieran.
ResponderSuprimirRecordar la sensación que produce llevar la ropa de otra persona. Empezar por ahí, creo. Suponiendo que tenga que hacerlo. En los viejos tiempos, hace dieciocho o veinte años, cuando yo no tenía dinero y los amigos me daban cosas. Por ejemplo, el viejo abrigo de J en la universidad. Y la extraña sensación que tenía de meterme en su piel. Ese es probablemente un buen comienzo.
Y luego, lo más importante de todo: recordar quién soy. Recordar quién se supone que soy. No creo que esto sea un juego. Por otra parte, nada está claro. Por ejemplo: ¿Quién eres tú? Y si crees que lo sabes, ¿por qué insistes en mentir al respecto? No tengo ninguna respuesta. Lo único que puedo decir es esto:
Escúchame. Mi nombre es Paul Auster. Ese no es mi verdadero nombre.
.... Un millón!!