martes, 28 de abril de 2009

LA NOVIA FILIPINA.

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Malle Mars(baúl de Vuitton)
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“Es el del indio filipino trabajar lo menos posible, pasarse horas enteras en cuclillas acariciando su gallo, tomar cuando le place su tabaco y su buyo, satisfacer, vivos ó flojos, cuando los siente y como los siente, los impulsos del amor, y roncar á pierna suelta el resto del tiempo, sobre un petate ó sobre una piedra, que es lo mismo para él.”

Enmudecido, casi sobrecogido, mi mente conquistadora agilizó soluciones para mi desamparo de cincuentón como el Gog de Papini (siempre recordando a mi Maparo), que aunque no desfloré sin remisión mi fortuna en los mundos del láudano que giran en las mentes que están fuera de éste universo tan físico, si me aseguré una buena adicción a los burdeles y a las putas en flor, que después de sesenta “novielumis” en reservados rojos y perfumados de pachuli alcanfor barato, éntrame una gran prisa por asegurarme esposa y al no tener, o perdida, maestría en el dichoso arte del acercamiento a las féminas, me apunté en una agencia de contactos puros (la ilusión me bordeaba). Entré bien de mañana, muy temprano en aquella fábrica de componer matrimonios que era ni más ni menos que la agencia casamentera “La Derecha” según constaba en su publicidad, así las daba todas, a derechas; ni una torcida, pensé ágil, y lo he dicho, no voy a ser yo el primero que sucumba al desastre, ¡uy! todo estaba tan enrarecido en aquel tiempo dentro de mis posibilidades. Entusiasmado, sin rival nativo posible, cero, se los cargaba el seminarista, seguí leyendo el manuscrito que cayó en mis temblorosas manos ahora, nada más volver a abrir página:

“La india no ama al indio; siente su atracción por natural impulso; pero más que amarle, cuando se casan, ó como se dice gráficamente en el país, se amontonan, le compadece, porque se siente superior á él, así como con el europeo es sumisa y reconcentrada, porque se siente inferior. Con estas distintas armas los vence á ambos de un modo, que Cleopatra y Aspasia la envidiarían. En su dulce tirana hay para el indio un fondo de ternura y de justicia, que empeña su gratitud, máxime siendo él material y poco vidente, como diría un espiritista; y al español, caballeresco y arrebatado, aquella pasiva dulcedumbre, que ella sin rebozo llama frialdad, y que acaso no lo es, se le clava, duro acicate de amor, en lo más hondo del alma, y ambos se dejan envolver gustosos en sus redes, como niño en los pañales que le abrigan y le consuelan.”

La esperanza ya no la perdería le dije a la Celestina marroncita: tráeme una Filipina. Me mostró unas fotografías en la que una mujer bellísima me decía hola con los ojos medio cerrados, de nariz fina y sonrisa “embriagadora” _ Ésta es tu mujer, Gog, ésta; me dijo... Pagué todo lo que mediaba el asunto y me ventilé dos botellas pequeñas de champán marroquí sin alcohol, ganas de celebraciones que me urgían, y la muchacha aquella en la cabeza; cogí de nuevo el papiro lleno de letras que entendían a las mujeres y a los indios mejor aún, y las lágrimas se me saltaban de tanta dicha… Continuaban las letras diciendo que el hombre indio alcanzaba la categoría superior, la de casado, con tanto aplomo y tanta prosopopeya, como puede decir un chino:—“Yo soy mandarín de cuatro botones azules”:—y no va descaminado ciertamente, que si la unión es la fuerza, ninguna mayor que la que presta al hombre el matrimonio para luchar con las contrariedades de la vida, pero que al saltar de la cama cuatro veces seguidas éste mismo indio, se buscaba a otra más bella y más joven, que en esos países, si sobraba algo, eran mujeres bellísimas. Tragué con fuerza y casi le puse nombre a la “Chinita” que venía sentada muy derecha en el avión de Manila, la vida, pensé, y leí: Bajo un sol abrasador, la filipina dice que es agua, y en efecto lo parece, habiendo llegado á deducir de esta rara circunstancia una teoría amorosa muy conocida:
—“El español es fuego, la filipina agua... agua mata fuego” Qué maravilla, como se afilan los sentidos al comienzo del amor verdadero, las citas no tenían desperdicio, y todas, siempre, favorables a la mujer india: “andar en coche á andar sin zapatos, y ninguna mujer del mundo tiene más instinto mercantil, ni más desarrollado el órgano de la adquisividad y la especulación” Mi vida empezaba a encarrilar ¡una tesorera! volvía a soñar. Vestido con el traje del domingo y los zapatos endemoniados de velocidad, me fui al aeropuerto, saqué a mi corazón de paseo ¡los temblores Maparo! y la fuerza amiga mía, la fuerza ahora si que la perdía, ¡Oh, princesa galáctica, que la fuerza me acompañe!.

Frente a la Gate 23, había una cafetería tan impersonal como el aeropuerto, tan indiferente… el camarero no me miró hasta que la vio a Ella: Una mujer menuda, grácil, si me lo propongo, andado con movimientos “pendulares” de los que te llevan a la tormenta sin telescopio, perdido de cacharros y menos, enfrentarte al disparate lluvioso con un chubasquero celoso, pues seríamos dos. Yo con la flor nacional de las Filipinas Islands “flor miradas orientales” en el imperdible dorado de la chaqueta, era la contraseña del desconocido, ni por telefonía hablar con ella platiqué, de tanta prisa enemiga. Con la boca abierta de emoción la vi llegar, cuando se acercó a la flor... y el verde que me produce Artemis cuando la leo volvió al negro azulado, de no respirar, ‘algo’ sobrenatural que contiene ‘intensidad, sonoridad, limpidez, vibración, profundidad y resonancia en el tiempo y en el espacio’, dijo Baudelaire de mi inesperado subidón de malestar general.


Estaba borracha como un demonio en feria, abstemia a su lado mi Amy Winehouse; su castellano era de fregona de hospicio ¡hola "cambroncete"! balbuceo; el camarero me miraba ahora a mi, soy un bocazas: mi novia que llega del oriente, supuse que recordé ahora haber dicho, demasiado tarde en medio de este sopor. Se sentó en un taburete de aquellos caladitos de mimbre y se abrió de piernas hasta el hueso del pubis, un cigarro americano barato 
pegado en la comisura de un labio y yesqueando con los dedos ¡fuego! La madre que parió al demonio, a mi infierno particular, a la morfina de Goering, al manuscrito del mamón de Barrántes (joputa europeo, se sentía superior el puto seminarista, me engañó... ¡yo mejor adoro al indio!) y los cuernos ardiendo de la alcahueta moderna de los aciertos "Derechazo en la mandíbula" no terminé de leer el luminoso. Me sequé con la mano llena de hostias el sudor y le pregunté si era ella Sampaguita, el nombre de aquella otra flor del país que venia a desposarse: “Que si, pudrido” dijo... Que dolor sentí en los calores de la cara; algo fui a corregir y, “anda, dime fuego ya, majestá” gritó como si fuera el aeropuerto suyo; riéndose como las vietnamitas de las pelis metálicas de los USA, espatarragá, insolente, y dándome con la punta de un zapato de ocasión en lo huevos. Miré al camarero que se descojonaba de la risa y perdía los dos dientes de oro engarzados al colmillo derecho, sonó sobre el mostrador a modo de chufla "toda para ti", cantaba mientras rodó, y él con la cabeza para atrás y la boca muy abierta, atragantándose con la risa y con el resto de empaste molar ya en la garganta. La cabeza ¡Gog!, La cabeza lo que me hizo. Saltó la neurona que quedaba viva por el ojo y a la Sampaguita se le despegó el cigarro Lucky Luke del labio seco, poniéndose anaranjada, los ojos se le abrieron a lo Preysler operada... y llego a recordarme conduciendo por la autopista de los almendros con la flor de la solapa arrancada de vuelta a casa, doblando el volante del coche. ¿La filipina? No sé para dónde la mandé, pero ella por una ranura de su maleta “lacomprograndeparanovolver” a intervalos podía leer mientras se desplazaba por la cinta transportadora: / / AVIANCA / / AVIANCA / / AVIANCA CARGO / / COLOMBIANA.

6 comentarios:

  1. GAbacho, por una vez no sé si es tu texto, o mi estado de ánimo o ambas las dos cosas, el tema es que aún me estoy descojonando viva.

    Perdida andaba en los primeros pasos en la filosofía amatoria de la india, en las sutiles diferencias apuntadas por tí y las tropecientas más que yo iba añadiendo, poco a poco, a tu enumeración, entre la relación hombres-mujeres a éste y áquel otro lado del charco. De este estado pseudofilosófico metafísico embrionario pasé a pensamientos más profundos, perdida en ese Gog de Papini, coleccionista de fantasías y derrochador de imprerios y cedí a mi firme propósito de releer al mal panderado Papini de nuevo, rebuscando en mi estantería un librillo ya antiguo y de pastas ajadas que rezaba en letras góticas :GOG.

    Acto seguido, una irrefrenable lista de excelsidades femeninas me llevó a mis propios pensamientos, y desgrané mi propio concepto de belleza. Me gustaría que lo supieras, no hay misterio. La belleza sólo está en los ojos del que mira. Féliz día en que lo descubrí. Y belleza es sinónimo de luz, es sinónimo de delicadeza, es sinónimo de corazón limpio y mente despierta, es sinónimo de sinceridad y es sinónimo de campanillas en el alma... Sé que me entiendes.

    Perdida de nuevo en mis divagaciones (en mis recuerdos), me has sacado de ellos con tu realidad a voz en grito, y mi imaginación se apresta a la imagen frívola y ciertamente soez, mundana hasta la zafiedad y de consecuencias casi vomitimas en contraposición a mis anteriores elucubraciones etéreas sobre la belleza. Y una fulana de mal vocablo y peores formas, enseñando coño entre una falda que casi hubiera perdido el nombre tal, en una silla de bar cutre, pidiendo sexo entre escupitajos de miserias y olor a ajo.

    La carcajada limpia y llana me ha vencido y he mandado al carajo todo mi filosofía barata. Y bueno, si estaba preparando algún comentario de porte galano y retórica cuidada, lo mandaré al mismo carajo que la filosofía que lo andaba generando, para simplemente eso, reirme a carcajadas.


    Será que estoy de buen ánimo. Eso será. O que me has dado. El tema es que estoy descojonándome.

    Eres un genio, gabacho. NO importa cuál sea el destino de tu delirio, sales siempre a hombros. Hoy, con corbata de sonrisa franca y porte de carcajada.

    Besazo.

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  2. jajjajjajajjajajjaja, me descojono vivo.... que felicidad¡¡¡ Me alegro de verdad de la buena, pero el texto lo he leido ahora, yo diria que la vez tuya y me matas con el comentario, me dejas por el suelo. Ya te contesto, si puedo, jajajjajajjajajajaja.

    Besos.

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  3. Madame Françoise para su Monsieur7:59 AM, abril 29, 2009

    Mi Monsieur,
    Sigo duplicándome, triplicándome, en fin hasta el infinito... y más allá ;-)
    Vuelve a reirte: creo que oigo tus caracajadas.

    Mi Monsieur,
    Ya quisiera ver yo la revolución que ese indio (¿que hay en ti?) creaba en una agencia de contactos.
    Lo primero sería entrar a "La Derecha" y pedir una zurda, por aquello de ir imprimiendo la personalidad allí donde se va.
    Lo segundo ¿un manuscrito? ¿dónde hay un boli que lo cambio todo? Veo a la Madame (uy, ¿he dicho Madame?) encargando en la copistería más cercana un nuevo decálogo sobre como se amontonan indios e indias.
    Y todo para terminar pidiendo una filipina... demasiado previsible ¿tú crees que la técnica del carrete todavía se lleva?
    Claro está lo que sucedió después, no podía ser de otra manera: champán Pinky y los ojos en lugar de hacer chiribitas se te achinan...
    En la Gate 23 (por dios, mon ami, ¿no había Gate 69?) se te aparece la drogota más famosa con su "no, no, no" y recuerdas a los entrañables de "Mash" entre imágenes estrábicas que pasan de los movimientos pendulares (¿realmente lo eran?) al eco del camarero cachondeándose mientras huías...
    Lo que no sabes es que la reina del "lacomprograndeparanovolver" se quedó a trabajar de limpiadora en el aeropuerto... así que, ándate con cuidado si pisas alguno... no sea que de repente aparezca de nuevo Lucky Luke y se apague todo tu fuego...
    Besos. Damanalop.
    P.S. Por cierto... ¿te dije que soy filipina? ja, ja, ja...

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  4. Jajajaja, creo que tus ruegos de amparo a la princesa galáctica no funcionaron esta vez.
    Además era muy joven para uno en edad de ser abuelo ;)
    Porque pusiste COLOMBIANA al final si era la FLOR DE FILIPINA?
    Un beso

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  5. Madame, me muero riendo todavia, increible los coments. Cuando esté sereno y sin carcajear, os contesto.

    Un beso de puente, desde el del Machu Picchu filipino.

    besosssss

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  6. Auroraines, creo que no funcionaron, jajjajjajaja, ¡ay,madre!
    Gracias por dejar tu link fuera,me es más cómodo para visitarte.

    AVIANCA, fue mucho tiempo las lineas aéreas colombiana,ahora creo que es privada, no lo sé bien, de ahi colombiana, para alli iba, creo, jajjajjajjajaja.

    besos.

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Al hipódromo. La metralleta también.