miércoles, 15 de abril de 2009

- LA GEISHA DE TOZOKU - Kimitake Hiraoka 平岡公威




Héroe de la Falange Española hasta que el Zurdo, hijo de un dirigente del partido, descubrió que el hermano de su geisha se fugó con Mishima, ocurriendo esto (obvio… quizás no tanto) antes de que se hiciera el sepukku (harakiri) ante las cámaras de televisión en 1970: un espectáculo; si además concretamos, que al no poder acabar con su vida pidió a un amigo que le cortara la cabeza y que éste, comprometido con la causa que les llevó hasta aquella representación de la acción de la belleza, lo hizo de un solo golpe: Koga en estado de gracia, suponemos ferviente seguidor del Tatenokai. Acomodados en la palabrota, desde donde los caminos divergen en fáciles direcciones casi todas cuesta abajo, sería muy corriente equivocarnos con la figura de este escritor japonés y como sentenció Borges, al hablar sobre alguien lo mejor es evitar su vida privada, entonces, me ahorraré estos fútiles, insustanciales trucos literarios y empezaré de nuevo.

“Cuando por fin un excelente protector aparecía frente a sus ojos, tan cerca que sólo necesitaba estirar la mano para tocarlo, Kanako sintió con desesperación que sus manos no podrían estirarse lo suficiente. Su rostro estaba mortalmente pálido y una pegajosa transpiración brotaba de su frente. El corazón humano es sorprendentemente mudable. A medida que el dolor de su abdomen se hacía más intenso, Kanako comprendió que cuanto había deseado con tanto fervor minutos atrás, perdía toda realidad y sólo quedaba reducido a un sueño pueril, irreal y fantástico. Mientras luchaba contra el palpitante e implacable dolor, pensó que, si abandonaba aquellas tontas ilusiones, sus sufrimientos cesarían de inmediato. “

_________________Los siete puentes (fragmento)

Yukio Mishima escribió y lo hizo de forma que con solo cuarenta años fue propuesto para el premio Nobel de literatura, y dos veces más después de algunos años, siendo la última en 1968, cuando tampoco se lo concedieron. Muchos fueron (aún hoy son muchos los que así piensan) los que aseguraron que fue debido a sus evidenciadas posiciones políticas fascistas, quizás; pero en los círculos literarios japoneses era sabido que Mishima quiso dejar el premio a Yasunari Kawabata, de más edad y que fue su mentor ante los escritores japoneses en los años cuarenta, Kawabata ganó aquel Nobel. Mantengo lo privado en el exilio y entonces cuento: (el maestro Nabokov lo dijo: cuido a mis lectores tanto como a mi mismo, por eso dejo que se alejen las tullidas hojas)
El día que marchaban decididos en la dirección equivocada, era un día gris rodentio y el sol no asomó sus tonos anaranjados de la tarde; todavía en las calles de Kioto no estaban encendidas las farolas sin números de titanio de Macao, por lo que la luz de las aceras era como una capa de cinc bañando una limpieza enfermiza, quizás la ciudad industrial más limpia del mundo, dijo el cortador de cabezas; un escenario ideal para empapar de sangre (le diría yo desde aquí si pudiera estar dentro del juego); creo que estamos hablando de la nueva filosofía “la verdad de la vida” en la que la religión del Nuevo Pensamiento abre la casa de la verdad infinita y envuelve al dolor haciéndolo tangible; un escritor levanta la cabeza con la mirada saturada y el tiempo deja de ser lineal, ve a la chica occidental y el ladrón atraviesa la cortina transparente que mide el tiempo y se va tras ella. Los amigos de Yukio no fueron juzgados, todo no puede permanecer igual cuando el tiempo es maleable y nadie llegó a los estudios de televisión y Japón no vio ningún harakiri en directo. La sigue y la espera mientras ella compra unos pequeños zapatos japoneses, no deja de mirarla desde el bar en el que ni el grueso cristal le quiere evitar oler su aromático cabello de geisha occidental empapado en loto de Waseda, enciende un cigarrillo pretencioso de los setenta y toma un trago de shochu, el blanco y negro de la tarde da la sensación de que el Bushido no es necesario para vivir y saluda a la más bella idea de conocer a una chica: oculto el ladrón, Yukio termina su cigarro. El dios inexistente, los valores literarios y el bulevar se comprimen, la observa: sus consagrados gestos, el pelo húmedo y la nuca cubierta por dos enormes flores blancas, la inquietud de sus manos, alguna luz refleja su iris y palpa su emoción: el respeto y la estimación; las piernas tocadas por sus ojos, largas; nunca la tocará innecesariamente, con cuidado le vuelve a mirar los ojos. La ciudad y como se mueve pegada a ella es una invitación de la frágil geisha, el samurái le sigue y no recuerda nada, cambia el significado de las cosas ¿el tiempo sigue ahí? El existencialismo desbordado ¿podría ser el juego de los SIMS o quizás el juego de los muertos?: Mi nombre es Kanako y quiero llamarte Naoko Murakami なおこ むらかみ
Desde el filo de la azotea más alta de Tokio, sentados ven pasar una avioneta con una gran pancarta amarrada en su cola en la que leen: - Nuestro presente es 2009 -

9 comentarios:

  1. La verdad es que nunca he leído literatura japonesa, pero por lo visto aquí creo que va siendo hora de empezar a hacerlo.

    Besos borrascosos

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  2. Me traes dos escritores de esos que no pueden pasar desapercibidos. Dos escritores de esos que llegan, que debilitan los sentidos por la propia idiosincracia de sus composiciones. Dos compositores, eso mismo, maestro y alumno, que vuelcan el sentir oriental en letras hermosas. Que hacen de lo incorrecto, belleza.

    El fascismo de MIshima es tal vez algo impuesto por la censura a la que se le sometió. Revolucionario y reaccionario, sin embargo entendió la reacción como impulso de belleza, exaltación del héroe como elemento ornamental, casi, eso sí, desde un culto fascistoide muy al gusto de las corrientes europeas en busca del super yo. Desde una orientación homosexual, no escondida, y que él hace extensiva a todo la raza humana, nos ofrece la idea del héroe abocado a una metafísica del culto al ornato, al cuerpo, al placer, al intelecto ebrio de belleza (raza superior, intelecto superior, espiritu superior). En Mishima se observa una dicotomía entre la cultura occidental y la tradición japonesa, por ejemplo en la relación del arte con la política, entre espíritu y cuerpo desde una perspectiva pragmática: para él el espíritu se cultiva con la literatura, el teatro, etc.; el cuerpo se cultiva con la gimnasia y las artes marciales. Él siempre intentó llevar a cabo este ideal de los samuráis, el bumburyodo (el camino de la pluma y de la espada), algo así como "mens sana in corpore sano", aunque él lo tiznara de matices bélicos.

    Pero si Mishima da y dio que hablar (su suicidio público fue un acto más de esa belleza ornamental e impúdica que le acompañó en su quehacer literario y en su implicación filosófico-política), su maestro, Kawabata no debe quedar sin su merecidísima mención. HOmbre solitario, insomne permanente (vaya, ya no soy la única), voraz lector de cuanto libro caía en sus manos, desarrolló una sensibilidad maravilloso, rayana casi en el misticismo. Agobiado por el sentido de la muerte, por la soledad, nostálgico irredento, la belleza se convierte en su totem. Buscador incansable de la misma se adentra en la percepción de la naturaleza, de la psicología femenina, de los placeres más sensuales, inquiriendo en ellos esa belleza suma. Su prosa es más poesía que otra cosa, derrocha lirismo en sus paisajes de letras y en el desarrollo argumental de sus historias. Sensualidad y sugerentes sentires en cada requiebro de sus textos, se adivinan las influencias de los escritos budistas y de la tradición medieval japonesa, aunque también se respira el refinamiento de los clásicos occidentales y la originalidad y ruptura de las vanguardias. Arte en letras grandes.

    (No se me nota, para nada, que me gusta Kawabata ¿verdad. Gracias por traérmelo, aunque sea de rebote de Mishima...

    Un besazo, cálido, cálido, cálido.

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  3. QUe hermoso texto, el amor por encima del tiempo, cambian los nombres pero no los corazones, la muerte por honor se impone ante el fracaso, todo es un telón negro que oculta la verdad, en verdad, no muere huye, y se enamora y el tiempo deja de existir, siempre un eterno presente, un salto en el tiempo, un amor eterno.
    Si el amor fuese así, creería en él, pero el amor no existe de esa manera, por eso no creo en él.
    Un beso primo
    Te quiero, y espero quererte a través del tiempo y la distancia.
    Pediogie, estas palabras del blogger me vuelven loca.
    (seguro que no he entendido ni papa de tu texto pero es lo que me inspira despues de leerlo 3 veces)

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  4. Crónica de una muerte anunciada para el principe kimitake(guerrero) en su "Patriotismo-Rito del amor y de la muerte". Su gesto, privado de gloria ante un Japón que le definiría como un desequilibrado y excéntrico homosexual inclinado al sadomasoquismo...no así su obra.

    Gracias por acercarnos al Japón tradicional de Confucio.

    Ha sido un placer leerle.

    Un saludo, sin asilvestrar.

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  5. Es eso, una historia de amor; la muerte y el deseo de querer jugar con el tiempo.

    Saludos.

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  6. Madame Françoise9:17 AM, abril 16, 2009

    Monsieur,
    Mis palabras son para ti estés donde estés. Te las traigo también aquí porque son tuyas.
    Tienes la magia en tus manos. Reinventas la historia. Alargas el tiempo. Haces de los valientes protagonistas de sus vidas más allá de lo que los demás ven de ellos.
    Yukio nunca pudo soñar con el final feliz que le preparabas, Naoko jamás se suicidaría tras seguir la estela de la avioneta.
    将来的には、意思決定に
    Jow danga bokh. Maan deédeét am kaadu ci foo suma laamba. Jen njile suma jabar. Bés bu nekka, nekka gudi, maan dina neka sa harrit, sa janxa. Maan dina neka "geisha" faw, dinna la djoch suma mbuggél faw it.
    Maan bugga seen jara si suma baat. DIKKA. Nyarr tehmerr fóon.
    Damanalop.
    La música de Yumenji puedes escucharla desde mi corazón.
    Kai fy. Besos.

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  7. Varias cosas:

    Me haces trabajar, a medio párrafo (el primero) Tengo que tirar del wikipedia porque no tengo ni idea de que hablas (Soy víctima de mi ignorancia) y eso me encanta, me nutre...

    Luego, no creo en ningún premio y menos si es de tanta envergadura política, por eso, lo bueno, lo malo, o lo mejor, no creo que lo decidan cuatro gatos bien acomodados, que manejan los mercados. Despertaste mi curiosidad nuevamente, esta vez por el escritor voy a buscar alguna cosa por allí suya para darme por enterada.

    Me encantó el relato, quiero más, me quedé con ganas de que continuara.


    Muchos besos, muchacho fascinante (Menos mal me he vacunado contra los encantadores genios literarios y puedo leerte sin peligro jejeje)

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  8. pos yo sigo aqui compañero, como Esperanza averiguando quienes eran estos tipejos por que yo de esa cultura no alcanzo más allá de Bruce Lee, y seguro que sería japones, jajajajja
    Bueno sigo divagando,
    De hecho nunca he entendido que es lo que hace a unos escritores mejores que a otros, supongo que todos tienen textos pa cagarse (diarreas mentales) y textos para comerlos (digerir una suculenta literatura), y a lo mejor de 20 libros uno es bueno, pero ese ya le vale para hacer todos los demás buenos, sigo pensando que la literatura no escapa de los poderes fácticos, y que todo en esta vida es un puto montaje, si no es así, me da igual, para eso soy libre de pensar lo que me salga de las narices, todavía no se pagan impuestos por pensar, (todo llegará)
    Beso
    La palabreja hoy es mossi, en español: pos si. jeje

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  9. De nuevo tomas la vida de un personaje y la reeditas; aparcas al samurai, rescatas a la persona y le ofreces una alternativa.
    Pero Mishima ya ha escogido su destino y marcado el de los que le rodea, Naokoto morirá inevitablemente y Kanako seguirá aspirando a protagonizar el papel de su vida mientras espera a su orondo millonario.
    Y tú ahí, desde tu teclado de Huelva mezclas sus vidas con tus palabras, te sale esto que leemos y por si fuera poco lo ilustras con esa explosión de negro y piel que resulta hipnótica.
    Después pasas por mi casa e inocentemente dices algo así como "...como escribes corazón" ...hay que tener valor.
    Me estoy poniendo verde y no tengo claro ya si es del asquito que me das o de la envidia que te tengo, jajaja, y es que hoy te has superado querido.
    Siete veces siete besos Francisco

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Al hipódromo. La metralleta también.