Pasear por la playa, dejar atrás la espuma del agua salada en un vaivén desquiciante. Llegaría al suplicio si no fuera por el Sol que te ciega al desear ponerse rozando la línea y te saca del Siroco templado de la tarde. Algunos días sopla tan fuerte que tienes que ir andando sujetándote el abrigo y luchando contra esa fuerza invisible que pareciera te arranca el pelo ó te lo azota contra el rostro. La mente se alimenta del coraje del viento y te juega una mala pasada en momentos: te obliga a odiarle, odiar la luz extenuada que cae del cielo; a los edificios inmutables de ojos cerrados tras los barrotes damasquinadores de su piel y a todo lo que se mueva, a todo.
Soplaba demasiado fuerte ayer como para pensar. Solo odio y malestar inunda mi cabeza. Maldito trampolín de playa rojo para niños, lo quemaría. Maldito marisquero sacando coquinas del fondo de la playa ¡lo parta un rayo!.
Más tarde retornaba soplando más fuerte; tuve que refugiarme tras una pared blanca de un garaje, los ojos llenos de arena y tras la pared volvió el razonamiento. Ya no me castigaba el viento loco ese, pensé en el marisquero, ya no estaba en la playa. Había desaparecido, las olas se lo llevaban todo. Los rayos... ahora me apenaba por él, maldito hombre loco ¿Qué haría allí? Ya no estaba, otra vez, la cordura, devuelta en mí ahora, me castigaba. Los remordimientos me culpaban hasta casi salir a buscarle, no lo hice, salí al viento, al coraje invisible, castigador, me azotaba la cara con tal desdén qué rápidamente olvidé al loco de los tirantes de plástico, más rápido aún empecé a maldecir a los pájaros qué se comían los peces voladores que el viento derivaba a la playa.
Maldito mar. Y maldito Siroco bendito que nos ciegas por las tardes y te llevas lejos al Sol.
Más tarde retornaba soplando más fuerte; tuve que refugiarme tras una pared blanca de un garaje, los ojos llenos de arena y tras la pared volvió el razonamiento. Ya no me castigaba el viento loco ese, pensé en el marisquero, ya no estaba en la playa. Había desaparecido, las olas se lo llevaban todo. Los rayos... ahora me apenaba por él, maldito hombre loco ¿Qué haría allí? Ya no estaba, otra vez, la cordura, devuelta en mí ahora, me castigaba. Los remordimientos me culpaban hasta casi salir a buscarle, no lo hice, salí al viento, al coraje invisible, castigador, me azotaba la cara con tal desdén qué rápidamente olvidé al loco de los tirantes de plástico, más rápido aún empecé a maldecir a los pájaros qué se comían los peces voladores que el viento derivaba a la playa.
Maldito mar. Y maldito Siroco bendito que nos ciegas por las tardes y te llevas lejos al Sol.

Este texto fue de los primeros que te leí, en libro de arena. Me inspiró aquello de los hijos de Astreo, supongo que lo recuerdas. Me cautivó de forma resuelta la fuerza que derrocha.
ResponderSuprimirEs alucinante la presición que con expresas esa locura que se apodera de uno cuando sopla el siroco. No hablas de él, apenas, no te pierdes en narraciones vanas ni en extensas descripciones bananeras, pero corre itensamente el puto siroco por entre la piel y los ánimos. Un torbellino de viento y desesperación, un odio aciago que pinza las arterias y lleva al vértigo.
Sigues siendo el mejor, Avignon, que lo sepas.
Buenas tardes Psique. Debes de saber que es uno de mis preferidos. Lo escribí en una tarde loca de playa, de esas tardes que nadie sale de casa y yo me fui a la playa, a buscar vientos, y de verdad que es una experiencia, estaba aquella tarde en Portugal, cerca del lugar en donde se forman las tormentas, San Vicente, Sagres; aunque de la Antilla también me acordé, llevo muchas duchas de Terreños en mi playa, es la misma costa.
ResponderSuprimirDespués de una paliza de viento, la mente queda como limpia, regenerada.
Gracias por todo, un beso. Estoy en el regalo, mañana te digo, tengo cosas que hacer y sobre todo quitarme de la pantalla, demasiadas horas escribiendo. Cuidate.
Te entiendo.
ResponderSuprimirCuando preciso liberar adrenalina -tantas veces-, me gusta enfrentarme, frente al mar bravío, al viento.
Tengo la fortuna de que me rodean maravillosos y extensos arenales de luz blanca y mar colérico, en los que, además, puedes perderte sin más presencia que el cielo, el mar y el viento. Suelo ir a pasear con mi perro por ellos, incluso cuando las condiciones climáticas son muy adversas, y reto al mar, y reto al viento. Lo que dices, tras la lucha con ellos, la mente queda como liberada.
¿Sabes?. Ayer estuve en ellos, lo precisaba. Precisaba que el aire salobre de la playa me llenara, me saciara y me renovara.
Un beso (esperaré por tu regalo, gracias)
He sentido frío y miedo con tu relato. Menos mal te refugiaste en aquella pared.
ResponderSuprimirBesitos.
Soplaba siroco, y quedé atrapada por el vendaval.
ResponderSuprimirTe traigo a tu casa el poema que me inspiró tu viento en el desierto de las arenas. Un vértigo más, una incordura, pero tú texto lo movió y tuyo es
EL TRIUNFO DE LOS HIJOS DE ASTREO
Invocaré a los Anemoi;
pediré su gusto y beneplácito
y los homéricos
Bóreas, Noto,
Céfiro y Euro
vendrán a vengar la fuerza de Eolo.
No habrá vientos menores
rompiendo el caos primogenio;
no habrá fuezas que escapen
al triunfo de los hijos de Astreo.
Y pobre de tí, humano,
si sus horizontes
profanar pretendas.
"Dioses del Olimpo
borrad de vuestra memoria
al triste mortal
que os rete"
Eolo invoca,
y al grito de:
"¡Soplad, soplad, thuellai,
Eolo os manda!
¡Esparcid vuestra ira
por doquier el hombre
habite y goce!"
se aprestan los menores
-Coro, Libis,
Cellias, Apelliotes-.
"Marchad, marchad"
La cólera de los Anemoi
no espera,
será cruenta la batalla.
¡Pobre mortal
que la observas!
...
...
Creo que es aquí donde debe estar.
Un beso, este cuerdo.
(PD. Da gusto entrar en tu casa y escuchar la música que tienes. Entre tus letras, y es música, ¡Cómo me voy a querer ir de aquí.
Otro beso, suavesito)
Francés, que no se te ve el pelo desde hace más de dos días...
ResponderSuprimir¿Donde está esa inspiración hecha Avignon, y esas letras que surgen de tu pluma como torrentes?
SE te echa de menos, a tí, y sobre todo, a lo que escribes.
Esperanza, buenas noches. El viento es extraño, me gusta; azotando y silbando me inspira, es mágico. Escribo mucho sobre esas tardes de arena en la playa, iré subiendo algunos más; encantado de que te guste, un honor. Un beso grande.
ResponderSuprimirEl poema Los Hijos de Astreo es una maravilla, ya te dije que me llevó a mis lecturas de juventud, no pondré aquel texto, creo que el poema gana sin réplica. Lo guardo, y lo hago mio.
ResponderSuprimirMi inspiración está latente, me lo preguntas en el otro comentario, no lo subo pero te contesto, está y las letras fluyen, contenidas casi rabiando por salir, no queria escribir nada en unos dias y no he podido, hoy he terminado un post y un par de páginas de lo que te hablé, es superior a mi. Los blogs los dejo tranquilo unos dias más, entro aqui por la música y para contestaros, pero necesito unos dias fuera de los compromisos, una comunidad te hace adquirirlos y está bien, pero unos dias en la exterior vida me estan viniendo bien, y terminar un par de libros que me lo pedía el alma también.
Gracias por el regalo, en unos dias tendrás el prometido, espero que te guste, te lo dejaré en las francesas. Buenas noches, un beso enorme Psique.
Ah, tú también estuviste por Valencia? Es que describes a la perfección el tiempo que hizo por aquí la semana pasada, jejeje.
ResponderSuprimirEres fantástico, todavía me estoy quitando los granos de arena de la lengua.
Un beso, genio.
Puck, si supieras que me tienes enganchado, espero tus textos con desvelo, gano leyendo tu imaginación, me quiero por quererte, y más. Un beso corazón, y felicidad, dosis. Buenas noches.
ResponderSuprimirBuenas trades Francisco, bueno, es un texto feroz, me recuerda los temporales que he vivido en las montañas de los pirineos, lo único que cambia es la espuma del mar por diminutos cristales de hielo que se clavan en tu cara, el vieno es descorazonador, sí, su fuerza te hace sentirte minusculo, asustadizo y casi casi invisible, cuando arrecia solo maldices al puto viento y te cagas en Eolo y toda su parentela, pero cuando viene la calma es como un soplo de aire fresco que echas de menos y asomas la cara por el resquicio de las rocas y sientes ese frio calcinador, y te sientes vivo, es algo muy extraño, jejjee.
ResponderSuprimirBueno se meha ido la olla, nos vemos
Pronto colgaré un texto en marinera, ya que lda me aburre bastane.
Un beso amigo
Buenas tardes amiga. libera es verdad, yo me quedo limpio, las sacudidas de las ráfagas me abren la mente, es extraño si, pero increible, la mente llena de lucecitas renovadoras... qué sensación más agradable, hay pureza, no sé...
ResponderSuprimirEl libro sé que ha dejado de gustarte, lo sé, imagino que toda esa velocidad cansa, va todo muy rápido, y comentar a veces a todos es que no apetece, pero se crean vínculos y no está mal. yo voy a seguir leyéndote de todas maneras, asi que si no quieres allí, ya te busco. Me gustaria ver el corto, dime algo si sale adelante.
Un dia te contaré mi viaje por Barbastro y por el centro budista de Graus, dos semanas que dan para un libro, yo solo en las montañas, en enero del 2004, ya te cuento, igual hago un post o te lo dejo en un coment. Un beso Marinera --y dime alguna copla y la subo al servidor cachondo ese, jajajaj, en serio.
Hola psique. hay dos. una de Charlie Parker y otra de Bllie Holiday. espera voy a buscar los enlaces.
ResponderSuprimir(http://www.youtube.com/watch?v=n4PSju9HYwU)
ResponderSuprimireste es el de la Holiday. No tengo mi ordenador todavía, y en youtube no encuentro el de Parker, creo que lo tengo en otro servidor más guay, pero desde aqui no se llegar a el, se me olvidó la contra y hasta el nombre, es lo malo de las comodidades de agregar en favoritos, pero quizás hoy ya recupere el mio y te digo. Ya te mando un mail y un optalidón, lo que quieras, quiero que estés bien, sonrie. un beso
Eres un encanto... Un beso sonoro, sonoro, sonoro... (ya sabes)
ResponderSuprimirMUAAAAAAAAAAAkkkkkkkkkkkkkkkk
(Me estoy tomando un café, ¿me acompañas?)
Otro beso con gusto a moka.
TE ACOMPAÑO. Me estoy tomando uno también. Estoy escribiendo a una veronica, espero que te guste, la subiré pronto. Tengo textos escritos para aburrir, voy a empezar a subir otra descarga, a muerte. Un beso.
ResponderSuprimirMe gustó tu Verónica -joder con el nombre, también andas tú de un sacrosanto que tiras pá tras... todo se contagia, digo yo-, y ahora que me doy cuenta (joder, ¡Si seré de efecto retardado!, parezco un Cetme del ejército, con retroceso, jejejejeje) tu "Verónica" y mi "confieso" van de los mismo... pero ahí nos han dado, ¡Qué distinto tratamiento!. Tu Verónica se quedó en puta barata, y en silencio; y la mía ascendió a los cielos en un orgasmo perpetuo, tras cantarle las cuarenta al pregonero (Y el puto perro se quedó como estatua de sal, con el arma en las manos, y el pito flácido por siempre jamás -¡qué se joda!-. En eso están iguales los dos perros, lo mismo hasta atacaos de ladillas. Entonemos un Amén, Aleluya, Hosanna... Que se note mi beatífica -ejem- y herética presencia. Canta conmigo, francés...)
ResponderSuprimirAlgún día, te cuento...
Buenos días (te invito a un café.. cargado lo voy necesitando... Tengo un catarrazo de muerte... y estoy afónica, buaaaaaaaa... yo quería hacer un recitado que te ibas a cagar cuando lo oyeras, pero tendrá que ser en otro momento. Venga, ese café bien cargado. Un beso de moka y miel)