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El hiperrealismo, realismo radical o fotográfico, es una corriente artística desarrollada en la costa oeste de los Estados Unidos a finales de los años sesenta, y llegó a Europa unos diez años más tarde.
Esta fascinante forma artística se propone reproducir la realidad de la manera más verosímil posible partiendo de una fotografía. Es decir, se trata de conseguir con la pintura al óleo o la escultura, el mismo detalle que la cámara ofrece. Por esto mismo, el hiperrealismo se ha caracterizado por la obsesión por los detalles que para muchos es exagerada. Lo que caracteriza al hiperrealismo de Norteamericano es la reproducción de los objetos de consumo y de las imágenes publicitarias inherentes - Chuck Close, R. Estes, Ralph Goings, etc... - Otros importantes representantes americanos de esta tendencia son: D. Hanson, J.Salt, D. Eddy, C. Clarke, J. Harvorth, A. Dworjowitz, C. Bravo... Distinta es, en cambio, la producción artística europea que no parece influenciada por el pop-art, sino por el surrealismo -destacando el artista español Antonio López.
La escultura hiperralista
El hiperrealismo se desarolla también en el ámbito de la escultura, proponiendo divertidas representaciones de la clase media americana como las figuras, perfectas en cada detalle, de Duane Hanson, o los desnudos de un realismo increíble de John De Andrea. Aunque hoy hablaremos de Mueck. Esa obsesión por el detalle quizás nos lleve a un arte frío, pero en el caso de este entallador de relieves, también recogemos un gran impacto.
Ron Mueck es un artista que, usando su experiencia en robótica (Animatronics) le da forma a la materia para producir "esculturas" gigantes. Australiano afincado en Inglaterra, ha desarrollado una obra única en su género. Tanto es así, que sus esculturas destacan por rayar los límites del Arte.
Si en un principio su técnica sólo permitía ver sus esculturas desde puntos de vista muy concretos, con el paso de los años ha logrado tal perfección que, para muchos, son hombres de verdad y no figuras las que inundan sus exposiciones. Alguien debió de escribir que son esculturas que hablan y que respiran. Todavía sigo pensando que los muñecos de Bario Sésamo son seres que están vivos, Mueck trabajó en esa serie. Éste post surgió de mis charlas con Emilio Fornieles, siempre tan lleno de inquietudes.
Fuentes: ABC; EL PAIS.
Esta fascinante forma artística se propone reproducir la realidad de la manera más verosímil posible partiendo de una fotografía. Es decir, se trata de conseguir con la pintura al óleo o la escultura, el mismo detalle que la cámara ofrece. Por esto mismo, el hiperrealismo se ha caracterizado por la obsesión por los detalles que para muchos es exagerada. Lo que caracteriza al hiperrealismo de Norteamericano es la reproducción de los objetos de consumo y de las imágenes publicitarias inherentes - Chuck Close, R. Estes, Ralph Goings, etc... - Otros importantes representantes americanos de esta tendencia son: D. Hanson, J.Salt, D. Eddy, C. Clarke, J. Harvorth, A. Dworjowitz, C. Bravo... Distinta es, en cambio, la producción artística europea que no parece influenciada por el pop-art, sino por el surrealismo -destacando el artista español Antonio López.
La escultura hiperralista
El hiperrealismo se desarolla también en el ámbito de la escultura, proponiendo divertidas representaciones de la clase media americana como las figuras, perfectas en cada detalle, de Duane Hanson, o los desnudos de un realismo increíble de John De Andrea. Aunque hoy hablaremos de Mueck. Esa obsesión por el detalle quizás nos lleve a un arte frío, pero en el caso de este entallador de relieves, también recogemos un gran impacto.
Ron Mueck es un artista que, usando su experiencia en robótica (Animatronics) le da forma a la materia para producir "esculturas" gigantes. Australiano afincado en Inglaterra, ha desarrollado una obra única en su género. Tanto es así, que sus esculturas destacan por rayar los límites del Arte.
Si en un principio su técnica sólo permitía ver sus esculturas desde puntos de vista muy concretos, con el paso de los años ha logrado tal perfección que, para muchos, son hombres de verdad y no figuras las que inundan sus exposiciones. Alguien debió de escribir que son esculturas que hablan y que respiran. Todavía sigo pensando que los muñecos de Bario Sésamo son seres que están vivos, Mueck trabajó en esa serie. Éste post surgió de mis charlas con Emilio Fornieles, siempre tan lleno de inquietudes.
Fuentes: ABC; EL PAIS.
(Ron Mueck, un australiano Gigante con nombre de beso.)________________
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ESCULTURAS.-
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VIDEO
Muy bien expuesto, si señor "Francés"...
ResponderSuprimirMueck es una muestra de la unión de algo que se ha venido a convertir, gracias a los snobs y los "conceptualismos" en una dicotomía: la creación y la artesanía. Es de los pocos que ajenos a las modas auna aún esos dos elementos tan imprescindibles e inherentes en cualquier obra artística. Un creador minucioso, capaz de engañar al ojo humano de no ser por las escalas de sus trabajos, realizados como bien describes con técnicas tan parecidas a la de nuestros "ninots" y con resultados realmente sorprendentes. Comunicación visual pese a la fidelidad pretendida, cosa que le hace fugar del clásico ya hiperrealismo yankee.
Un abrazo.
Había oído hablar de este escultor y había visto en varios medios sus obras. Me llamó la atención el hecho de cómo asume el riesgo de no subirse al carro de lo que se "vende", y reinventarse las vanguardias.
ResponderSuprimirMe ha gustado que traigas este documento. Eres un impulsador de tendencias artísticas especialmente interesantes. Contigo llegué a Fornieles (cada día me gusta más su obra), contigo se despierta mi interés por otros artistas realmente únicos.
Gracias, franchute, por esos dos ojos críticos que miran con arte lo que de arte tienes tú dentro.
Un besazo
ya ya había visto cosas de su obra, realmente impactante, pero una cosa soy muy inculta, no tengo ni puta idea de toda esa gente que me hablas, bueno en realidad, sólo me gustan las obras, quien las hace deja de ser importante, y sus nombres son como los cantos rodados de un rio, sólo suenan en el mismo momento en que pasan, después ya nada.
ResponderSuprimir¿Cuando robamos el banco???
Ya nos vemos hoy estoy hasta la bandera de faena.
Un beso compañero, te quiero
Demasiado realismo para mis ojos...
ResponderSuprimirMe gusta el bebé. Es lo primero que vi del australiano, y no recordaba ni su nombre, soy muy malo para eso y más si son ingleses, pero Emilio me lo recordó un dia mientras hablábamos y como estábamos en Fallas los ninots de naná me lo volvieron a traer a mi memoria, y como por leer no se iba a quedar, pues leí.
ResponderSuprimirYo también creo que es demasiado realismo para mis ojos, pero Ron Mueck me impacta de algún modo, me gusta. No puedo decir lo mismo del doctor muerte G. von Hagens, que aunque no me desagrada, creo que lo suyo no es arte, y menos con Michael Jackson "plastinado".
Besitos, un saludo para todos.
Conocía su obra pero creo que tendría que verla en persona para poder sentirla de verdad y decir lo que me parece. De todo lo que has dicho lo que más curiosidad me produce es lo que tiene que salir a la luz en una charla entre Fornieles y tú.
ResponderSuprimirUn beso, Francisco, sigo con lo que tengo pendiente.
Sabes leer como nadie en el mundo mundial, sabes agarrar aquello que es válido. No es que yo sea un filósofo dueño de nada, pero hablar con Fornieles es una experiencia reveladora, te lo digo yo que le conozco desde los tiempos, y si algo nos gusta es poner sobre la mesa nuestros dotes de conversadores, que buenas o malas, nos gusta poner en prácticas. Mejoraremos, está claro, pero por ahora nos valen y de que manera. Un beso, Diosa mia.
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