
Las estatuas escarchadas del rocío veneno son hondas humectaciones en donde se reúnen los pájaros negros para beber, puro azabache en sus picos cónicos. Febo dorando el cielo y el soplo de las nubes combate el azul, derrocado el todopoderoso astro, los mortales vientos traen órdenes para demoler voluntades, el rocío seca y bandadas de elegantes cuervos marinos invaden la tierra, ya nada importa donde puntea el paraguas del hombre vivo que dibuja patas de araña en la ciénaga, el mensaje está en el cálido y transparente céfiro ¡vuela poeta con ellos, cantarás las crápulas de ojos! Tus vicios no contaminaran a mis pájaros, los vientres secados por el sol no dejan oler tus versos escritos con el color encendido del rosal carmín, las fragancias líquidas del Yemen son ya pérdidas blancas, aún hay luz, aunque lo más característico de las cosas están difuminadas, nada importa cuando el sentido profundo es orden, ni aportación religiosa ni señales, la locura no está escrita, en éste momento decisivo está sosteniéndose en el aire, amurallando a las nubes, desatando a la demencia, los cuervos hablando… los deformes cuerpos, beldad marchita, flacos y panzudos llenos de ocres, mudos, amarrados con su propia piel a los árboles del destino, corren ya las lánguidas mujeres que lloraban a los pies de los sobresalientes; desús, el tropel volátil de desquiciados picos se arrojan sobre la putrefacta carne, musas tardías buscando la eterna juventud, la carne de tu carne, espeluznante escenario, de espaldas, aquellas madonas llenas de miedo ruegan explicaciones a un cielo ensangrentado, lloran las que no comprenden que ha sido la voluntad de ese mismo Dios omnipotente y cruel...
En las agonías de los tiempos marchitos vuelan sombras. Sombras aladas que sólo proyectan sombras en el alma. Cuervos. Casi una pléyade, quisieran confundirse con lunas en el cielo, pero no, sólo proyectan sombras.
ResponderSuprimirSu mortal craznido infecta trigales. Oro puro, límpido sol en las mañanas, encendidas rosas en el aire. Y un vuelo de sátiros anhelando mancillar amaneceres. Graznidos de muerte, que enturbian la paz del alba y violan los colores.
¿La locura no está escrita?. En cada letra que sangra hay mortales cuervos que llevan a la locura de una noche infecta. Se sostiene, sí, entre alas negras y anuncios de tristeza (anuncios de querella).
Buscaran la víctima más propiciatoria e infectarán de negra sangre y bilis negra el sueño dulce de la inocencia.
Impresionante tu texto, como siempre.
Un beso dulce, a escondidas de los cuervos.
¿y las que lo comprenden son felices? creo que no.
ResponderSuprimirComo siempre, me ha encantado leerte.
Un beso.
Psique,sombras aladas en los tiempos arcanos, alma vieja, muerte... escribes como quieres chica, eres un genio. Un beso
ResponderSuprimirPuck, hola. Quiero pensar que no, pero la devoción hace milagros y el cilicio bajo la falda no te cuento. UN BESO.
ResponderSuprimirmágico...:)
ResponderSuprimirComo tus letras, gracias Maria.
ResponderSuprimirMonsieur ha encontrado tiempo este fin de semana para dejarnos una muestra de su creatividad.
ResponderSuprimirNo podia dejar de pasar por aqui antes de desconectar.
Buenas noches, monsieur.
Madame, escribí, pero asuntos de la guerra no me permitieron visitar su dominio; sabiendo que podrá disculpar a éste guerrero, le mando un beso. Bonnes nuits
ResponderSuprimirBueno amigo, parece que las tormentas a veces derrotan a los dioses de la luz y son el escenario donde los fantasmas de oscuro vestuario representan una función que no es de nuestro agrado, pero estamos atornillados a la butaca atornillada a su vez a nuestro destino; o quizás, para no ser tan determinista, nuestra sensibilidad se abraza a la vida y sus manos no encuentran en su espalda más que espinas de rosas de una sequedad pretérita. Hoy tu texto es equívoco querido Gabacho pero también las musas reclaman inspiración cuando febo nos da la espalda. Salud Francisco.
ResponderSuprimireres maravilla
ResponderSuprimirtodo se puede acompañar con pan, no?
ResponderSuprimirun beso querido
Todo; y mirando a los peces del estanque, el frio... Un beso, te sigo, me gustas.
ResponderSuprimirSalud, sr-Kai. Qué bueno que te guste el Poch amigo, era tan divertido, era tan divertido todo... tampoco ahora está mal, pero hemos cambiado, aquello era instituto, cigarros afganos y Pepilolis a granel, tremendo. Un abrazo amigo.
ResponderSuprimirY tanto amigo, y tanto... nada volvió a ser como aquello, teatro, noches, mis veinte años, la edad de oro, Glutamato ye-ye, Siniestro forever, los cigarros jamaicanos y los moros también viendo Blade Runner. Nada volvió a ser como aquello... Salud Gabacho.
ResponderSuprimirNo te ofendas, es lo que me transmites y me gusta... Es la segunda vez que leyéndote, te imagino como un desquiciado interno en un psiquiátrico, que describe su visión particular del mundo, y eso me fascina (Siempre he pensado que los locos ven más allá de lo evidente) Este texto es arte en estado puro.
ResponderSuprimirAhora sí, te dejo un gran beso.
Esperanza: lo conseguí; gracias.
ResponderSuprimirNo ofendes, es más, las mariposas y los cuervos hay que leerlos así, como los escribí, en el filo de la demencia. De no haberlo conseguido, no lo hubieras comentado y no estaría impregnada la reflexión de su verdadera esencia, la locura de los hombres. Un beso, sorprendido y por supuesto, sonriendo.
joderrrrrrr
ResponderSuprimirotra vez te tengo que contestar aquí, da igual, en lda no me hiciste ni puto caso, jejejeje
Casi mejor pero no he cabiado de opinión, ni releyéndolo cambio, si es que cuando una es tozuda ni dios la arranca del sitio
Un beso
jejjejeej
ResponderSuprimirmoderador de comentarios y todo, no tienes desperdicio
jejjejeeje
Nos vemos
El moderador es por el desperdicio, ya sabes, jajjajaj.
ResponderSuprimirY yo tampoco cambio de opinión; ya te dije que si, que nuestras mentes son; yo cuando escribí llamando al vuelo a los poetas sonreí, pensé casi aquello que dijiste, pero no por los llorones sino por los que se lian a cantarle al ladrillo y no paran. Un beso, sosias.