martes, 17 de febrero de 2009

THE WANKERS

WILL BARRAS




En la WHBI radio daban la noticia sin parar, eran demasiado peligrosos, el locutor se implicaba y la noticia en su verbo cortaba el aire: Dos peligrosos asesinos han escapado del Sing Sing Corretional Facility, dejaba un susurro de música y metia un miedo que horripilaba con voz de tenor inculto comparando a los fugados con el legendario Albert Fish, asesino y pederasta: él mismo se jactaba de haber violado a más de cien niños. Desde el coche, alguien apagó la radio. 

En la edición de tarde de todos los periódicos se podían ver en sus portadas la imagen de los dos hombres, la tinta de calamar les invadía el rostro dándoles un aspecto aterrador. El pie de página hablaba de demonios, aunque eran aquellas caras deformadas por el pigmento las que soliviantaban a las mujeres analfabetas, que recogían a sus niños en las casas y que miraban temerosas hacia el cielo buscando las señales del mal.

Enzo y Jorge llegaron casi juntos para ayudar a su hermano pequeño, aunque el chico no les había llamado, sabía que vendrían. El joven vivía repudiado por el mundo, debido a la puta mala reputación de sus mayores. Tenía la mirada de un niño asustado, unos ojos de los que temen que las cárceles se hacen para ser habitadas. Estaba terminando de colocar una parte del tejado de su nueva pequeña casa cuando llegaron y como un trozo del decorado más, allí estaban metidos en faena tal que ayer. Jorge parecía que rondaba los cincuenta y sin embargo no llegaba a los cuarenta, la alopecia le castiga el rostro; además, sus ropas estaban también mal distribuidas entre sus entretelas. Enzo parecía tener cuarenta y pasaba unos meses de los cuarenta y ocho años de edad, estaba menos comido por la cárcel de los hombres: Enzo un Gentleman, el otro un Charlie Parker outsider y delgado como el espiritu del hambre. Y fue un día duro de trabajo, casi ni saludaron a su hermano hasta la caída de la tarde en que nos sentamos casi oscureciendo derredor de unas cervezas. No es imprescindible conocer ahora de lo que se habló en familia, solo que la lámpara se apagó antes que las botellas de cerveza y mucho antes de acabarse la conversación, habían sido muchos años sin verse, demasiados miedos que barrer.

A la mañana siguiente llegaron cartas para Enzo, impagos y publicidad de mecánica, dijo riendo. Trabajando llegó la tarde y Jorge acarició la cara de su hermano menor. A Enzo hacía rato que no le veía ya; apenas sintió la caricia en la cara le miró: es increíble lo que pueden hacer esas manos ¿A qué se dedican? A casi todo, dijo levantándose, voy a cambiarme de pantalón... El coche de la policía empezó a alejarse con las luces rojas encendidas. Les habían localizado por la factura que llegó por la mañana, le firmó al cartero, no querían huir, solo vinieron para ayudar al pequeño, os lo dejo asegurado, nunca juro, querían saludarle, ver como estaba, enseñarle el por qué nunca, nunca, debe acariciar una pistola... Y ahora les llevaban de vuelta. No hubo sangre ni tinta para los periódicos, en la vida fueron jóvenes difíciles, nada más.

De la casa empezó a salir música, desde el impago chivato tirado en el suelo Ella Fitzgerard inundaba la nueva terraza con el techo acabado, la luz desapareció del firmamento antes que la cerveza mezclada con la sal de las lágrimas, con el alma partida en mil pedazos.

4 comentarios:

  1. Tienes una prosa portentosa. Elegante y trabajada, se viste de gala ante cualquier historia. O tus historias son ya, en ellas mismas, artífices de la postrera galanía.

    Lentejuelas en los sintagmas, clarines anunciando glorias en cada verbo, rimel y carmín en los adjetivos y en los sustantivos, un beso.

    Son femias tus letras, tienen el glamour y la elegancia de poses adquiridas -trabajo y entrega a la labor artística- a la vez que florecen en sí mismas - autogénesis inducida, diría yo - y rezuman generosa fertilidad - el don irrenunciable de la magia -.

    (me gustaría que guardaras estas letras, algún día, cualquier día, un regalo de laureles cubrirá tu frente -ganarás- , y tal vez, si quisieras, yo prodría prologar tu éxito ¿querrías?)

    Un beso, rima en tus labios, hoy piedra en mi templo, que de vida se llena en tus letras

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  2. A todo esto, tu texto anterior me ha conmocionado... ¿empatía?

    Intento entender al Castor que estoy creando desde la empatía. Sé que tú podías continuar mi historia, y no sería muy distinta... me parece

    Un besito suavesito.

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  3. No hay nada más ajeno a la esencia del ser humano que la normalidad. Hasta Albert Fish se sorprendía haciendo las cosas que hacia. Por eso haremos lo que sea en pos de la normalidad o, por decirlo de otra manera, buscar un poco de luz para nuestras tinieblas. La magia consiste en no encontrar nunca el truco del prestidigitador. Me gusta como haces que tus personajes busquen la normalidad desde el más profundo desarraigo. Y además lo cuentas bien. Ya ves Gabacho, he venido a tu piso, sácate un gin tonic y sigue contándome... Salud Francisco.

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  4. Hola, mi francés preferido... ¿qué es de tí?

    no me has dejado ni un texto, a ver qué comento yo...

    un beso

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Al hipódromo. La metralleta también.