
Las noticias vuelan, los reyes magos no existen, es una mentira popular, decía una cita escrita. El papel blanco, la tinta negra, las manos que lo sujetaba temblando de frío: “La felicidad continua es la más grande de las infelicidades, es allí dónde brotan los tontos”
La tinta seguía manchando, decía verdades como mundos: el sol está lleno de témpanos de hielo azul que le asfixia el magma por las mañana, Cervantes escribía con la mano izquierda, los terremotos son sueños de holometábolos, el acero de Thor nace del arco iris; leyendo, apartó una pequeña sensación que pareció por un instante la larva de una mariposa y prolongó verdades, puñetazos como la verdad de que nunca mueren los humanos, siempre habrá un conmocionado que se acuerde de ti interrumpiendo tu sueño con las mujeres acuáticas, nuestro cerebro no reconstruye lo que el ojo percibe, estímulos sensoriales abandonados, hay ciegos que ven y ciegos son los que no quieren ver, las balas que matan salen del alma, la ballena de la Biblia no tenía boca así como tampoco heredan nada los buenos, las leyes de la física es una pantomima para un mundo derrumbado, las pirámides y el oráculo mienten, y ahora llueve en un corazón mientras bombean códigos establecidos a la marmita de la impostura, dueña de guerras y de princesas grotescas, la mentirosa normalidad impuesta de miedos y miserias queda abolida, Sansón mató a Dalila, el mar no roza las costas ni el desierto te da de comer, tan sólo hubo transfiguración y bajando de la cruz al hombre del Gólgota, “Elí, Elí lemá sabactani” Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? Apagando los vientos del fuego, lavando sus heridas en el Mar de Tiberiades, sin los cánticos, le coronamos como el Nuevo Orden.
Al Dios de los más judíos, temblando, se le cayó el papel de las manos, alguien más poderoso, mil veces más, movía los hilos, otra vuelta más a las mismas mentiras, volver a redimir de toda culpa al estómago, de nuevo salvador, del gran cetáceo.
Me tienes con la boca abierta.
ResponderSuprimirVaya forma bonita de escribir. Una deja de olvidarse hasta del entorno para sumergirse de lleno en tus lineas, y en ese momento no existe nada mas.
Voy a seguir leyendo cositas por aqui.
Un saludo
Bueno, bueno, bueno... ¡Y me digo hereje!.
ResponderSuprimirVen, ven conmigo a la pira que en nuestra herejía hemos creado en torno a nuestro escupir verdades a las mentiras impuestas. NO fue en siete días, no , ni fue del dedo divino. Que nos apunte ahora, no temo una ira que ya he probado. Temo sin embargo, más que a los leviathanes que a Taris rindieron, el perder, ni remotamente, tus letras.
Espectacular canto a la rebelión. Falacias tejidas en las conciencias desde el principio del tiempo de los hombres, para propia vergüenza de los propios hombres. Conspicuo e hilarante regurgitar sus miserias en balas que matan y que, como bien dices, nacen del alma, de esa que se retuerce ante sus propios bartimeos. Hemos creado a los dioses porque necesitabamos sus antidioses, sus metatrones, asaselos o popotas. Tal vez para autoescusarnos de lo que no admite escusa. Pantomimas de la mente enferma del que se autodenomina rey de la creación. Pantomimas en templos y en retablos que aullan con lacerante quejido imperecedero. Falacias
Eres genial. Te leo otra vez, y otra, y otra, y otra, y otra... y en toda ellas y muchas más, me declaro vencida.....
TE quiero, francesito de mi alma (y esta dispara flores, espero)
La Dame, gracias por el comentario, creo que la correspondencia entre nuestros blogs será continuada ya que tus textos me atraen, la historia es mi debilidad, y como te ha gustado lo qe escribo, creo que vamos a estar en comunicación mucho tiempo; además coincidimos en link, yo añadí una M y un plural a mis Dammes, pero entre damas anda el juego. Un saludo y un abrazo.
ResponderSuprimirTe agradezco que mis textos te gusten tanto, lo sabes Hereje; aunque de lo que más disfruto es leer tus arengas llenas de fuerza y de letras dignas de tu pluma, que te lleven a la inspiración mis textos es un honor y un placer. Un beso, buenas noches.
ResponderSuprimirUna noche sin estrellas, sin Selene, sin nebulosas ni astros que me guien... perdida en sombras, los arrabales de mi propio yo se han vestido de ausencias y no salvo los escollos que aparecen en sus callejuelas que, a veces, se me muestran tan sórdidas y vacías.
ResponderSuprimir¿Qué penitencia he de cumplir para acallar las iras divinas?. Soy una hereje, y puede ser que, en mi herejía, haya destruído algún dios, pero sigo queriendo crear Parnasos en los que perderme...
ERes el mejor, y tus letras lo cantan a los vientos, a esos que te dediqué, que son tuyos por y para siempre.
Un beso, querido Avignon
PSIQUE