lunes, 16 de febrero de 2009

DEPARTAMENTO DE VIAJES

JAKUBOWSKI

 



Empiezo la comida por ella, en pedazos, me atraganto, trago, devoro. Odio a los vampiros, dejan mi comida flácida, insípida y blanquecina. Mi enlace de Praga, alguien me lee desde allí, lo veo en el Mundi güevón de al lado, me intriga, viajo hasta allí, los viajes me salen muy baratos, no lo encuentro, no sé la dirección y me voy a Transilvania, sangre en las nubes. Antes de que Gary Oldman chupe la cuchilla llena de sangre, me como al del espejo. Nos vamos a la cocina del infierno de los Irlandeses y las manos congeladas que enseña a Sean Penn en la azotea de las Heineken, las deleito fritas en salsa marinera. Pestañeo, vestido de Armani, no soy ordinario ni un insociable, abro la agencia, rótulo de neón rojo, sugerente sangre de tubo en la fachada, las flores son crisantemos negros japoneses muy profundos, como mi tatuaje del brazo; olores mortecinos en el ambiente, cuando la abrí tenia un propósito que aún mantengo: la comida me sale gratis. Es muy importante registrar bien los datos: Nombre: Mari Carmen. Calle: Doctor Bela Lugosi. Número, por favor: el 69. Dígame usted su ciudad: Cementerio. Después de comérmela a ella, en un negro y enorme taper well, guardo a media familia tierna, al viejo le hago con el dedo el sonido del silencio por favor, se le desencaja la dentadura y le quito el sombrero con pluma de gallina. No tengo muchos problemas con la policía, las familias viajan y tardan en echarlas de menos y cuando el ambiente se enrarece, viajamos todos juntos, para eso pagaron. Me acaricio el abdomen, cargadito hoy, me relamo, feliz. Se enciende la luz verde: Departure, allá vamos. Bon voyage, me saluda la azafata al pasar, su mano empapa mi billete, roza el papel que ahora es mi alma, me la comería con lazo y todo, al pim pim. Buenos días, le endiño relamiéndome, siempre sibarita en mis menesteres.
Os dejo un video de mi pecera de la tienda; a todos les recorre un escalofrío cuando la ven, a mí me encanta: dos mejor que uno para cenar. Visítenme.

4 comentarios:

  1. Escribo. Me siento ante la pantalla del ordenador y suelto adrenalina. Escribir ha sido una terapia durante mucho tiempo. De alguna forma me siento unida a mis interloculores, o así me lo he llegado a creer, en más de una ocasión. Lo que pasa es que cuando me vendieron la medicación, se olvidaron de advertirme de los efectos secundarios, y hoy luzco con un sarpullido de desengaños que ningún bálsamo atina a remediar.


    Y entre el picor del edema -dermatitis en el alma-, el propio mal que exigió medicación, nunca sanado, la sinrazón de los años con consistencia de gel, la fiebre de pantalla y de verso, y las esquierlas de mi vida clavándose a fuego en mis sentidos, voy, como diría Hernandez, "de mi corazón a mis asuntos". Y voy por una senda de espinos, sin poder alzarme y lucir victoriosa sobre... sobre ¿qué?. No sé, sobre mi propio yo, imagino. Pero no soy fakir, y los putos espinos se me clavan tan profundo...

    De mi corazón, de allí, al papel. A pesar de los putos efectos secundarios.

    Y cuando uno encuentra en su desierto una pluma gemela...

    Tus letras... tus letras las llevo en el alma, y en el alma las quiero.

    Un beso desde el alma


    Psique

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  2. Gracias

    Por ser, por escribir, por estar.

    Por permitir que los rayos de luz que emiten tus letras entren en mi oscura estancia.

    He venido buscando un texto nuevo con el que llenarme, saciarme de letras. NO había nada nuevo, pero no importa, releo y te releo.

    NO he podido escribir, este fin de semana esas musas que inspiras se han alejado de mí. Ese torrente desbocado que tus letras ocasionan a las mías se ha frenado de pronto, y todas ellas se han precipitado al abismo del silencio. Por eso vengo hoy, ávida de tus relatos, por si ellos pudieran dar alas a mi inspiración acallada por mis propios sórdidos miedos y desesperanzas.

    Un torbellino de imprecisiones y un apocalíptico desvelo dirije muchas veces esta mi pluma. Descubrir el rico, variopinto y irredento mundo de tus letras ha provocado en mí una estampida de verborrea, una irrefrenable necesidad de escupir ideas en su adorno de palabras... pero la angustiosa precaridad que atenaza mis dedos me lacera y provoca miedos y desmanes...

    Vengo a beber, de nuevo, letras que acallen mi sed. NO dejes nunca de escribir, eres mi medicina.

    Un beso lleno de resonancias.

    Psique

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  3. Este post se ha convertido en el vertedero de mis cuitas, en el pañuelo de mis sangres y en el arcón de mis miserias. Claro que también podría ser el joyero de mis letras, el camafeo donde oculto la faz dulce de mi amada poesía, la caracola que retiene mis suspiros o el refugio de mis horas quietas.

    Bueno, no sé ni se vienes a leerlo, pero te voy dejando lo que suelta mi mano en el teclado. Preciso vomitar mis hastíos o regalar mis violetas.

    Santo apóstata, encuento aquí, leyéndote, un mar de posibles para mi pluma. Pero por eso mismo, la encuentro ahora tan escasa. Tan rica la tuya, se me hace pobre la mía. Mi perniciosa tendencia a la adjetivación un tanto manierista hace mis textos, tantas veces, de difícil escrutinio. Y leo los tuyos, que pecan también de ese manierismo, y sin embargo, me resultan tan atractivos. Leerte es como perderme en un zoco, como abandonarme en un éxtasis contemplativo ante una naturaleza nueva, ante una realidad anhelada, pero desconocida, es un vértigo de camino al vacío, en un paso de baile repetido incansable, es calor para el ánimo gélido, y luz para los ojos yertos.

    A tu regalo quisiera regalar yo letras, en azur y sinople, en gules, en plata y oro. Siento que, sin embargo, el marengo es el único tono que las adorna. Insuficiente el iris para regalártelo, no se apresta a mis letras. Y bien que lo siento.

    Otro beso, en grana

    Psique

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  4. Madre mía, esta panaoia ya me había gustado un montón cuando la leí en el libro pero con esa ilustración... bestial. Cuidas bien los detalles, tienes un gusto exquisito.
    Ni te molestes en contestar si no quieres que hoy te voy a dar la vara, me temo, yo sigo a lo mío, tú escribe que es lo tuyo.
    Más besos

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Al hipódromo. La metralleta también.